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De su verdadero nombre "sarna psoróptica", la provoca un ácaro microscópico y sobre todo en invierno pero puede también aparecer en otras épocas del año si hay humedad. Ataca cualquier parte del cuerpo donde hay pelo. Los ácaros de este tipo prefieren las zonas húmedas y se puede transmitir entre caballos en las cuadras. Se fijan en la dermis y abren surcos microscópicos en la piel, lo que conlleva pruritos permanentes. Pueden ser tan molestos que impidan al caballo dormir o incluso comer. Las lesiones provocadas son problemáticas si no se tratan ya empeoran rápidamente provocando pequeños edemas que pueden persitir indefinidamente. Como todos los ácaros, la utilización de un acaricida permite eliminar regularmente los parásitos. El tratamiento por medio de un acaricida (por su veterinario) acompañada de una aplicación regular de Derfen (con o sin vaselina) permite pasar el invierno sin preocupaciones. |
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